• Del espejo al quirófano aparecen riesgos por la búsqueda de la apariencia ideal.

Bogotá D. C., 8 de Septiembre de 2026 - Oficina de Comunicaciones HUN -

Del espejo al quirófano aparecen riesgos por la búsqueda de la apariencia ideal.

Una fotografía, un comentario sobre el cuerpo, una comparación frente al espejo o la expectativa de alcanzar una determinada apariencia pueden parecer hechos cotidianos. Sin embargo, para algunas personas, la preocupación por un rasgo físico puede convertirse en una fuente permanente de angustia y modificar la manera en que se relacionan con su propio cuerpo. Especialistas advierten que reconocer estas variables antes de realizarse un procedimiento estético puede ser determinante para proteger la salud integral del paciente. Una situación creciente que cada vez genera más muertes para la población colombiana.

La cirugía estética nace paralelamente con la reconstructiva y busca beneficiar a pacientes inconformes con la forma de su cuerpo o rostro. Ambas requieren un trabajo técnico, un estudio competente y un abordaje integral.

A diferencia de años anteriores, donde los casos reportados relacionados con cirugía plástica corresponden en su mayoría a insatisfacción o complicaciones dentro del marco de la oferta formal, hoy la mayor amenaza que enfrentan los pacientes radica en esquemas de engaño a través de centros no habilitados. La Secretaría Distrital de Salud de Bogotá registró que entre 2023 y 2026 se han muerto 13 mujeres por procedimientos estéticos y se han recibido más de 450 quejas, donde el 68% involucran a centros estéticos ilegales, las denuncias involucran sitios clandestinos que recurren a títulos fraudulentos, mala praxis, uso de medicamentos falsificados o vencidos, falta de bioseguridad, publicidad engañosa, ausencia de consentimiento informado y abandono médico posterior a los procedimientos, según lo reportó el Secretario de Salud en su informe al Concejo de Bogotá luego del caso de Yulitxa Toloza en junio de 2026.

El Dr. Raúl Esteban Sastre Cifuentes, profesor titular de cirugía plástica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y cirujano del Hospital Universitario Nacional de Colombia (HUN) señala que una parte de este fenómeno puede estar relacionado con el trastorno de dismorfia corporal (TDC), manifestado como la insatisfacción física y la presión por encajar en ciertos estándares de belleza, según él “es uno de los principales problemas socioculturales actuales”.

El TDC es una condición de salud mental caracterizada por una preocupación persistente por uno o varios defectos de la apariencia que son inexistentes o poco perceptibles para otras personas y que generan un deterioro significativo en la vida cotidiana. Par el profesor Sastre no se trata, por tanto, de una simple inconformidad con el aspecto físico.

Un artículo publicado en Acta Médica Colombiana en 2025 plantea que el trastorno debe comprenderse como un fenómeno en el que confluyen factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. La revisión destaca, además, la influencia del entorno mediático y digital, pero advierte que la dismorfia no puede reducirse a un efecto de las redes sociales: también intervienen predisposiciones psicológicas, vulnerabilidades emocionales, dinámicas familiares y factores neurobiológicos.

Otra investigación llevada a cabo en España y Venezuela en 2024 identificó, entre otros hallazgos, una relación entre mayor índice de masa corporal y mayor culpa relacionada con la alimentación, así como entre esta culpa y una mayor insatisfacción con la imagen corporal. Los investigadores también llegaron a la conclusión que no existe una única explicación para la dismorfia corporal, es un fenómeno multifactorial.

La primera señal de alerta surge cuando no se utiliza el lenguaje técnico adecuado que corresponda al procedimiento

Para el profesor Sastre, esta angustia constante, combinada con la falta de recursos económicos, convierte a los pacientes en víctimas vulnerables a engaños y procedimientos clandestinos que ponen en riesgo su vida.

El doctor Sastre recuerda que la cirugía plástica, “Tiene dos divisiones grandes, una es la cirugía reconstructiva y la otra es la estética, la reconstructiva nació de las guerras y su finalidad es restaurar. La estética nace paralelamente con la reconstructiva, buscando beneficiar a pacientes inconformes con la forma de su cuerpo o rostro” Según él, ambas ramas, requieren un trabajo técnico, un estudio competente y una actitud integral, teniendo presente los pacientes con problemas de salud o emocionales para esta clase de procedimientos, recordemos que preparase para ser cirujano implica un trayecto de 6 a 7 años para tener el título de médico y 4 a 5 para realizar la residencia en cirugía plástica, afirmó Sastre.

Asimismo, es fundamental verificar la idoneidad y el historial académico del profesional que ofrece el servicio, asegurándose de que cuente con el posgrado correspondiente. Para ello, el Ministerio de Salud dispone del sistema Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud (ReTHUS). Al ingresar a su portal, el paciente puede consultar al especialista por su nombre completo o número de cédula, este debe figurar con estado, activo, y con la especialidad registrada exactamente como “Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva”. Si únicamente aparece como “médico general” o “médico estético”, no está autorizado para realizar cirugías plásticas.

El Dr. Sastre nos indica que la primera señal de alerta surge cuando no se utiliza el lenguaje técnico adecuado que corresponda al procedimiento. Por ejemplo, para el manejo de las bolsas adiposas de Bichat, una cirugía menor ambulatoria que afina el contorno facial mediante la extracción de grasa en las mejillas, estos centros estéticos le denominan bichectomía. Este término formal debe estar especificado explícitamente en los documentos legales del proceso, como órdenes, historias clínicas o cotizaciones.

El Dr Raúl Sastre es Cirujano plástico del HUN y docente de la Dacultad de Medicina UNAL

De acuerdo a los investigadores la dismorfia corporal puede pasar inadvertida por lo que su identificación temprana es importante. Así como lo plantea Acta Médica Colombiana, el Dr Sastre indica que ante la sospecha de TDC, los profesionales de cirugía plástica deben reconocer señales de alerta y realizar la derivación correspondiente antes de intervenir.

Según el Dr Sastre, no se trata solamente de preguntar qué procedimiento quiere hacerse una persona, sino también por qué lo quiere y qué espera que cambie en su vida después de realizarlo, ya que cuando existe un trastorno no identificado, modificar una característica física puede no resolver la preocupación que llevó al paciente a consultar. Por eso, el galeno plantea la necesidad de un abordaje interdisciplinario que integre medicina, salud mental, educación y ética.

El especialista aclara que la búsqueda de un procedimiento estético no constituye por sí misma una señal de enfermedad mental, tampoco toda insatisfacción corporal significa que una persona tenga TDC. Lo que se debe tener en cuenta es el manejo integral y especializado, según él, este modelo comprende la valoración previa, la identificación de factores de riesgo, la realización del procedimiento bajo condiciones adecuadas, el seguimiento posterior y la capacidad de responder oportunamente ante una complicación.